Nick Bradbury


Powered By Blogger

lunes, 3 de mayo de 2010

La risa: remedio infalible


Reír es tan fácil. Yo no sé porque a algunas personas les cuesta tanto trabajo soltar una buena carcajada. Carreño decía que la risa discreta era símbolo de distinción. Que las damas debían reír con musicalidad y escondiendo los dientes detrás de un abanico; y los caballeros emitiendo rítmicos espasmos mientras daban palmaditas a su interlocutor. Señor Carreño, habrá de disculparme, pero la risa es la antítesis del método científico. Es sinónimo de espontaneidad, una explosión parecida a un orgasmo, una señal de alegría; es situarse en el tiempo presente. Es ser humano.
Las hay de varios tipos: la risita nerviosa, la carcajada, el cascabeleo, el hipido, la risa malévola y la risotada. Todas ellas muy buenas para la salud. Hunter “Patch” Adams, médico, activista, diplomático, actor y payaso profesional, es el inventor de la llamada risoterapia, que utiliza técnicas como la expresión corporal, el juego y la danza para lograr la relajación y, finalmente, la carcajada. Pero la terapia de la risa no es algo nuevo: hace más de 4, 000 años, en el antiguo imperio chino, las personas se reunían en templos exclusivamente para reír. Por otro lado, en ciertas tribus ancestrales, existía la figura del “doctor payaso” o “payaso sagrado”, hilarante hechicero que se encargaba de curar a las personas a través del poder de la risa.
Se ha comprobado que la risa sincera rejuvenece, elimina el estrés; reduce los niveles de ansiedad, depresión y colesterol; ayuda a bajar de peso, combate el insomnio y aminora los síntomas de cualquier enfermedad. Ayuda a desbloquear las emociones y es el camino perfecto para el autoconocimiento y el desarrollo espiritual. La risa conduce al éxtasis: estado en que el alma se encuentra completamente embargada por un sentimiento de admiración. Freud pensaba que las carcajadas liberaban al organismo de las energías negativas. Y no estaba equivocado: la corteza cerebral libera impulsos eléctricos negativos un segundo después de que se ha comenzado a reír.
Pero tenga cuidado, el poder de la risa es tan grande, que incluso puede llegar a matar. En el año 398 a. C, el pintor griego Zeuxis murió de risa mientras pintaba una escena cómica. En el siglo III antes de nuestra era, el filósofo heleno Crisipo murió de un ataque de risa después de haberle dado a tomar vino a su burro y ver como el pobre animal intentaba bajarse la borrachera comiendo un trozo de cactus. Se dice que en 1660, el aristócrata escocés Thomas Urquhart, primer traductor de Rabelais al inglés, murió de risa al enterarse de que Carlos II de Inglaterra había ascendido al trono. El 24 de marzo de 1975, Alex Mitchell, un albañil de cincuenta años de edad de King's Lynn, Inglaterra, se murió de risa mientras miraba un episodio de la serie The Goodies. Después de veinticinco minutos de risa continuada, Mitchell finalmente se derrumbó en el sofá y murió de un ataque cardíaco. Su viuda le envió una carta a los Goodies agradeciéndoles por haber hecho que los últimos momentos de la vida de su esposo hubieran sido tan agradables. Así que, por lo que más quiera, nunca diga la frase “me muero de risa”, tampoco le recomiendo darle de beber a su burro o mofarse de la realeza de la Gran Bretaña.
Todo exceso es malo, pero una buena dosis de risa diaria es indispensable para la buena salud. Hunter “Patch” Adams ha salvado vidas con su terapia y ha aliviado el sufrimiento de cientos de personas. Su trayectoria de “médico payaso” comenzó en Rusia, en un hospital donde no se permitía el suministro de sedantes. Ahí conoció a una madre, cuyo hijo, enfermo de cáncer de médula ósea, llevaba seis meses gritando de dolor. “Me fui a hacerle muecas y piruetas y, durante la hora y media que estuve con él, los gritos se acabaron”.
Aristóteles describía a la risa como “un ejercicio corporal valioso para la salud”, y la medicina psicosomática se ha cansado de demostrarlo. Nunca hay que olvidar el proverbio del rey Salomón: “Un corazón alegre nos hace tanto bien como una medicina, mientras un espíritu quebrantado nos seca hasta los huesos”.

2 comentarios:

  1. ajajá!!!! con que robandome a carreño para hacer buenos artículos ¿¿eh?? ¿así me pagas?, jajajaja, sólo seguía tu consejo ;) Reir quita el estrés!!

    ResponderEliminar
  2. Jajaja, no ya, Sunshine! ahora resulta que Carreño es de tu propiedad!!, jajaja (en su epitafio dice: propiedad de Kin Navarro). La verdad es que sí lo traía en mente por tu blog, pero en mi defensa, mi papá siempre molesta a mi mamá por reirse carreñosamente...

    ResponderEliminar