Nick Bradbury


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lunes, 6 de septiembre de 2010

Leonardo nunca pasa de moda


Hace algunos meses, fue hallado un enigmático retrato en la mansión de una familia en Salerno, Italia. Primero se creyó que representaba al astrónomo Galileo Galilei, pero poco tiempo después, los historiadores encargados del proyecto, Nicola Barbatelli y Alessandro Vezzosi, llegaron a la conclusión de que aquél era un retrato del genio renacentista Leonadro Da Vinci. Las pruebas del carbono 14 confirmaron que el óleo de 60 x 40 centímetros había sido pintado en la segunda mitad del siglo XV, periodo que coincide con la vida de Leonardo. Sin embargo, no ha podido confirmarse si se trata de un autorretrato, pues el análisis infrarrojo no ha revelado ningún dibujo o inscripción debajo de la capa pictórica, lo cual sería de mucha ayuda para resolver el misterio, ya que la caligrafía de Leonardo es inconfundible. Tomando como pretexto dicho hallazgo, y mientras se dilucida la autoría de la obra, me permito hacerle un pequeño homenaje a quien, a mi parecer, ha sido el hombre más brillante de la Historia.
Leonardo fue el hijo bastardo de un rico notario florentino y de una hermosa campesina. Gracias a las influencias de su padre, logró recibir una envidiable educación, no obstante, su sensibilidad se vio enriquecida por el esplendor de la campiña italiana. Lo maravillaban las nubes y sus extrañas formas, las gotas de rocío en la hierba y el sol saliendo entre las montañas... Todo despertaba una gran curiosidad en ese niño que quería conocer el absoluto. Pasaron los años y Leonardo comenzó a demostrar su talento en el arte pictórico. Si embargo, las circunstancias de la vida lo llevaron a trabajar en una taberna. Como un alquimista o un mago, Leonardo se deleitaba con los aromas y los sabores; le gustaba experimentar y crear belleza con los alimentos. Cuando aquella taberna quedó consumida por las llamas de un incendio, Leonardo y su buen amigo Boticcelli decidieron abrir su propio restaurante: “La enseña de las tres ranas”. Allí sentaron las bases de la nouvelle cuisine. Servían pequeñas porciones de comida bellamente dispuestas en los platos. Desafortunadamente, el pueblo no estaba listo para tanto refinamiento y la taberna tuvo que cerrar, lo que le permitió a Leonardo dedicarse de lleno a la pintura y a su investigación científica.
Pintor, arquitecto, ingeniero, alquimista, cocinero, astrónomo e inventor... El adjetivo de polifacético le queda corto a Leonardo. Siempre rebelde, siempre controversial, sus pinturas se encuentran llenas de símbolos y misterios. A pesar de que la mayoría de los encargos se los hacía la Iglesia de Roma, algunos piensan que Leonardo en realidad le rendía culto a San Juan Bautista y no a Cristo, pues en muchas de sus obras se encuentra el famoso gesto de Juan. También dicen que perteneció a la mítica sociedad del Priorato de Sión, que supuestamente resguarda antiguos documentos que hablan de la vida secreta de Jesús.
Inventó máquinas voladoras, un submarino, instrumentos musicales, carros de combate, utensilios de cocina, ametralladoras e ingeniosas catapultas, un puente plegable y un traje de buzo. Incluso ideó un vehículo autopropulsado hecho de madera que se considera el primer automóvil del mundo. En 2004 se construyó una réplica de dicho vehículo y se comprobó que funcionaba tal y como Leonardo había vaticinado. Su intelecto e imaginación no tenían límites... Se adelantó a su tiempo como ningún otro.
Murió en el castillo de Cloux, en los brazos del rey Francisco I de Francia. Alrededor de su lecho de muerte, se encontraban tres de sus obras: “San Juan Bautista”, “Santa Ana y el pequeño San Juan” y “La Mona Lisa”. Sus manuscritos le fueron confiados a su fiel discípulo Francesco Melzi, quien se encargó de ordenarlos y preservarlos, sin embargo, el tiempo terminaría por dispersar los valiosísimos dibujos y anotaciones de Leonardo por diferentes partes de Europa.
Leonardo, uno de los hombres más famosos y controversiales, un genio sin igual; profeta y visionario que cambió para siempre el rumbo de la Historia. Definitivamente, en estos tiempos de ignorancia y confusión, hace falta un Leonardo que venga a iluminar el mundo.

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