Nick Bradbury


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martes, 21 de septiembre de 2010

¿Qué onda con los niños de hoy?


A los niños de hoy les gusta estar encarcelados. Para qué salir a jugar al parque si en casa tienen todo lo que necesitan para divertirse: videojuegos, televisión, computadora, celular, Ipod… ¿Juguetes? Esos son para los niños que todavía no dejan sus pañales de entrenamiento. ¿Turista? Todo lo que no sea compatible con Windows Media Player es aburrido. Y si “papá MTV” lo dice, seguro es cierto.
Señora, ni se moleste en tratar de corregir el vocabulario de su hijo. Las groserías son reglamentarias y comienzan a decirse, a más tardar, en tercero de primaria. ¿No entiende lo que su hijo escribe cuando chatea? Déjeme explicarle: hoy en día es muy cool sintetizar; sólo se escriben las letras necesarias. Por ejemplo, ¿para qué escribir la palabra “her-ma-no”, con todos sus siete caracteres, si tres son suficientes? “Hno”. Ahí, muy claramente, se está haciendo referencia a la persona que con respecto a otra tiene el mismo padre y la misa madre. ¿Comprende?
Tranquila… es muy normal que su hija de diez años pase la mitad del día frente al espejo. ¡Qué edad tan maravillosa! Dietas, pilates, no encontrar “nada que ponerse”… ¡Crecen tan rápido!, ¿verdad? Unos años más y su pequeña se habrá convertido en toda una mujer. ¿Cree que es tiempo de hablarle de lo que sucede cuando dos personas se aman? ¡No es necesario! Ella ya aprendió todo lo que necesita saber en su clase de educación sexual. Del resto se encargarán las telenovelas…
Este es el escenario en el que crecen nuestros niños. Rodeados por tecnología que generalmente es más perjudicial que útil, inmersos en un mundo de desinformación y relaciones impersonales, bombardeados por los medios de comunicación que, hoy por hoy, son los que deciden las reglas del juego.
El mensaje que transmiten es brutal: las personas valen por lo que tienen y por cómo se ven. A través de la repetición, estas ideas fácilmente echan raíz en la mente de los niños, y si no se les brinda la atención adecuada, muy probablemente se convertirán en jóvenes superficiales y desorientados, indefensos ante un mundo demasiado cruel.
La industria del entretenimiento promueve un estilo de vida que está causando verdaderas catástrofes. En México, el acceso de la juventud a las drogas es diez veces mayor que hace veinte años; según cifras oficiales, en estos momentos hay alrededor de 500, 000 adolescentes embarazadas. Por otro lado, se ha registrado un incremento en los casos de trastornos alimentarios, que presentan tasas más altas que cualquier otro trastorno psiquiátrico. De acuerdo con el Secretario de Salud, José Ángel Córdova Villalobos, el tres por ciento de los adolescentes escolares padece anorexia o bulimia.
A veces la guía de los padres no es suficiente. Por ello, lo mejor es reconocer que se necesita ayuda. La terapia psicológica puede ser una alternativa, sin embargo, se acuda a un especialista o no, el apoyo de la familia es fundamental.
Proteja a sus hijos del parloteo de los medios, asegúrese de que se conviertan en individuos autónomos. Fomente el pensamiento crítico, la compasión y la cultura. Esas son las mejores armas que puede brindarles para combatir el absurdo que caracteriza a nuestro tiempo.

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