Nick Bradbury


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miércoles, 16 de marzo de 2011

Zeitgeist: un mundo sin dinero


El dinero es la piedra filosofal que convierte a los animales en filetes; a los ladrillos en casas; a las sustancias en medicamentos; a los árboles en muebles y al conocimiento en educación. Para sobrevivir, el hombre debe ser un alquimista del dinero. Trabajar y ganar billetes para consumir, consumir, consumir... El mundo es un centro comercial habitado por una especie llamada homo consumens. Su objetivo: comerlo todo, usarlo todo, acabar con todo.
Pero no cualquiera puede comprar igual en el centro comercial que es el mundo. Algunos trabajan en las tiendas y consumen sólo un poco. Otros limpian y cuidan del centro comercial: compran lo necesario. La mayoría pasea por los pasillos de este limbo con la esperanza de, algún día, tener mucho dinero para comprar cosas mejores: alcanzar la redención económica. En el nivel más alto se encuentran los dueños del World, Inc. Ellos pueden comprar lo que deseen y a quien deseen. Después de todo, el mundo les pertenece.
De acuerdo con John Locke, “no puede haber injuria donde no hay ninguna propiedad”. Sin embargo, el mundo se encuentra repartido de norte a sur y de este a oeste. Líneas que cruzan el mapa con capricho. Algunas conforman cuadrados casi perfectos; otras siguen el cauce de un río y parecen haber sido dibujadas por una mano temblorosa. Cada país, cada isla, cada montaña… tiene una etiqueta con el nombre del propietario. El problema comenzó con una afirmación muy simple: “esto es mío”. Pero, ¿bajo qué criterio se decidió que el terreno inscrito entre el árbol número cinco y el árbol número veinte pertenecía a la tribu “X”? Alguno muy arbitrario, seguramente.
La realidad es que la tierra no le pertenece a nadie. La propiedad es una invención humana, un concepto que se ha promocionando durante miles de años y que hoy nos parece completamente natural. Lo mismo sucede con el dinero. Se ha convenido que unos rectángulos de papel muy especiales y unos círculos de metal muy valiosos son indispensables para obtener bienes. El resultado: un sistema económico que perpetúa el crimen y la disparidad social. Pero, ¿y si la convención cambiara a una economía basada en los recursos?

El Proyecto Venus y la economía basada en los recursos
Este concepto fue desarrollado por Jacque Fresco, arquitecto de 95 años de edad que ha dedicado gran parte de su vida a diseñar hermosas ciudades del futuro. Su propuesta es cambiar la economía de crecimiento por una economía de equilibrio dinámico; sustituir el modelo competitivo por uno de colaboración; pasar de la propiedad al acceso (usar y devolver los bienes, no poseerlos); y, finalmente, eliminar al dinero.
Según Fresco, la tecnología es lo único que puede liberar al hombre del sufrimiento, ya que sólo la tecnología es capaz de resolver los problemas que durante miles de años han acosado a la humanidad. Tecnología es un lápiz, un medicamento o un robot; es todo aquello que nos facilita el trabajo. Los políticos pueden hacer leyes y declarar guerras, pero no pueden desaparecer la injusticia ni liberar a los seres humanos del dolor, pues en un sistema monetario como en el que vivimos no existe el dinero suficiente para que todos tengamos la misma calidad de vida. No obstante, sí existen los recursos naturales suficientes para que todos podamos vivir en la abundancia. Y lo único que se interpone entre nosotros y la abundancia es el dinero.
Jacque Fresco también es el fundador del Proyecto Venus, una organización sin afanes de lucro que pugna por el rediseño total de nuestra cultura. Transformar el centro comercial en un paraíso tecnológico en el que no exista el dinero y los recursos se encuentren igualmente disponibles para cualquiera. Todos los sistemas económicos de la historia han perpetuado la estratificación social y el elitismo. En una economía basada en los recursos, los bienes y servicios se encontrarían disponibles sin la necesidad de emplear dinero o cualquier otra forma de deuda o servidumbre. Si todo el dinero del mundo fuera destruido y los recursos y las fábricas fueran dejados intactos, el hombre seguiría siendo capaz de crear y construir para satisfacer sus necesidades.
El proyecto también propone la utilización de energías limpias para la construcción de ciudades tecnológicas y autosuficientes que no dañen al planeta. Al mejorar la infraestructura, mejoraría también la calidad de vida: nos convertiríamos en una sociedad más humana. La economía basada en los recursos y el diseño estratégico son las armas con las que el Proyecto Venus pretende cambiar el curso de la historia.

Imagine una ciudad futurista, atravesada por trenes veloces como el rayo, con edificios curvilíneos que absorben la energía del sol para funcionar, adornada por pastizales, lagos y árboles de todo tipo... Una ciudad en la que el trabajo, el dinero y las profesiones monótonas no existen, pues todo es realizado por el brazo metálico de un robot. En esta ciudad ideal, hay centros de arte, de música, escuelas y hospitales. Las guerras, la injusticia, la política y la hambruna no son más que un lamentable recuerdo... Usted sólo tendría que preocuparse por ser feliz. La ciudad haría todo el trabajo. Jacque Fresco afirma que este lugar de ensueño podría ser una realidad, si no fuera por la resistencia que oponen los grupos de poder.

Movimiento Zeitgeist

El Movimiento Zeitgeist es el brazo activista del Proyecto Venus. En alianza con Fresco, el director de cine Peter Joseph escribió, dirigió y produjo tres documentales que circulan gratuitamente por la red y que se han convertido en un fenómeno mundial: Zeitgeist, The movie; Zeitgeist, Addendum; y Zeitgeist, Moving forward. Subtitulada en más de ochenta idiomas, la saga pretende crear conciencia; desenmascarar al sistema político y económico y a otros organismos de poder como la Iglesia; hacer que el mayor número de personas abra los ojos, escuche su mensaje y se convenza de que el Proyecto Venus es la solución a la injusticia. Si nueve niños mueren de hambre cada minuto, si la mayoría vive en la escasez, si el dinero es más valioso que una vida humana, algo anda muy mal. El sistema no funciona.

Los documentales —conmovedores, inteligentes, poderosos— han logrado persuadir a miles de personas de colaborar con la causa. Desde 2007, cada 13 de marzo se lleva a cabo el llamado “Z-day”, un evento global, en el que este año participaron 1000 sedes, que tiene por objetivo proporcionar información acerca de los avances que ha logrado el movimiento, seguir creando conciencia y entrenar a los nuevos activistas.

Jacque Fresco y Peter Joseph tienen la esperanza de que el movimiento conmueva a los gobernantes y de que éstos les brinden su apoyo. “El Proyecto Venus no es una utopía”, declaró Joseph en el Z-day que se llevó a cabo hace un par de meses en Londres. Pero, ¿cómo convencer a las élites de poder?, ¿cómo destruir al centro comercial? Además, para construir estas ciudades ultra tecnológicas y paradisiacas, ¿no será necesario el dinero? Gran paradoja, si lo que se busca es crear un mundo en el que no exista el dinero…

Críticas más comunes
Periodista: “El Proyecto Venus es una especie de marxismo con robots.”
Peter Joseph: “Zeitgeist pretende apegarse a la ley natural. No tiene nada que ver con el comunismo.”

Periodista: “Ustedes quieren reeducar y adoctrinar a la gente.”
Peter Joseph: “El proceso evolutivo de los humanos es un constante proceso de reeducación.”

Periodista: “Esto parece un sistema totalitario.”
Peter Joseph: “Si no quieres vivir en mi sociedad, no vivas en ella. Ante todo, Zeitgeist aboga por el libre albedrío. Los sistemas totalitarios no funcionan, sólo crean resentimiento.”

Evidentemente, el proyecto tiene sus debilidades. La teoría, como en el comunismo, suena muy bien, pero en la práctica el resultado podría ser desastroso. Por otra parte, cabe preguntarnos: ¿este modelo va acorde con la naturaleza humana? Tal vez sólo una ciudad experimental diseñada por Fresco pueda darnos respuesta. Sin embargo, es incuestionable que algo anda muy mal con el mundo, que el sistema no funciona, que las especies se extinguen, que los niños mueren de hambre, que la esclavitud no ha sido abolida, que la corrupción ha invadido cada esfera del organigrama, que las élites de poder asesinan por dinero… Seguir consumiendo como autómatas o abrir los ojos. Esa es la cuestión.

1 comentario:

  1. Me gustó mucho la descripción que hiciste. Estoy en casi todo contigo.
    Lo único que me gustaría comentarte es que habría que preguntarse ¿que es la naturaleza humana? En la tercera película está ampliamente explicada por personas que conocen y han estudiado el tema. Pero más alla de todo, quien puede creer hoy en día que alguien nace con conductas antisociales. Puede haber alguna falla genética... Pero el porcentaje de personas con esta falla es mínimo. Así sin estadísticas yo afirmo (y lo afirmaba mucho antes de conocer a JF), que la enorme mayoría de conductas antisociales son producto de factores externos a la persona, como el medio cultural en el que se desarrolló hasta ese momento. Las necesidades del ser humano son las básicas que todos conocemos y lo otro con lo que viene al mundo es la empatía. (El Prof. Rifkin que no defiende al Proyecto Venus que yo sepa, lo describe en su libro"La era de la empatía"). El Proyecto parece una ilusión, pero si pensamos que no va a ser posible, nunca lo será.. Solo habría que imaginar que diría un habitante de principios del XIX si alguien le planteara que un sigo y pico más adelante existiría internet por decir algo... Y que haremos mientras sigue el crecimiento exponencial de seres humanos, a la vez que sigue el decrecimiento exponencial de los recursos... ¿Es que ya los seres humanos nos estancamos en esto y se detendrá nuestra evolución?

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