Nick Bradbury


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viernes, 5 de febrero de 2010

Cholula: tesoro de la humanidad



Muy cerca de la ciudad de Puebla, se encuentra la hermosa Cholula, antigua capital indígena de lo sagrado. Hoy, más de treinta y cinco iglesias se erigen por encima de las ruinas de los templos paganos, sin embargo, todavía es posible admirar los vestigios arqueológicos de esta ciudad milenaria. Ocupada ininterrumpidamente durante veintiséis siglos, Cholula es un regalo maravilloso para el alma.

La fundación de la ciudad se remonta al siglo VI antes de nuestra era. Algunos cientos de años después, comenzó la construcción de la gran pirámide, que probablemente fue consagrada a los dioses de la lluvia. Como si quisieran alcanzar las nubes, los habitantes de Cholula se propusieron construir el templo más grande del mundo, y lo lograron. Conformada por siete estructuras superpuestas, la pirámide de Cholula llegó a tener un volumen dos veces mayor que el de la pirámide del Sol durante su periodo de esplendor, mientras que su base de cuatrocientos metros por lado la convierte en el monumento más grande del mundo, al menos en cuanto a su base.

Con la llegada de los españoles, los templos paganos fueron destruidos y en su lugar se levantaron decenas de iglesias cristianas. No obstante, los indígenas lograron esconder la gran pirámide debajo de una montaña de barro que engañó hasta al más astuto de los conquistadores. La palabra Cholula significa “ciudad de los que huyeron”, haciendo referencia a los grupos tolteco-chichimecas que tras ser expulsados de Tula se asentaron en esta región, o “ciudad en donde se encuentra el cerro hecho a mano”. En efecto, la montaña en cuya cúspide los españoles construyeron la Iglesia de la Virgen de los Remedios no es creación de la naturaleza, sino del hombre.

A finales de la década de los sesenta comenzaron los trabajos de restauración. Debido a que la Iglesia de la Virgen de los Remedios ha sido proclamada Patrimonio Nacional, la pirámide no ha podido ser excavada por completo, sin embargo, el visitante puede recorrer un laberinto subterráneo de ocho kilómetros para darse una idea de la magnitud del conjunto arqueológico. Aunque la sola experiencia de caminar por los túneles resulta alentadora, es recomendable contratar a un guía. Las historias y los misterios de Cholula y su pirámide merecen ser escuchados.

Al salir de los túneles, podrá admirar parte de la base de la pirámide y la escalinata, así como algunas figuras y murales encontrados recientemente por los arqueólogos. También vale la pena subir hasta la cúspide de la montaña para visitar la Iglesia y disfrutar de la maravillosa vista: extensos campos de cultivo, la ciudad de Puebla, los volcanes a lo lejos... Por otra parte, no puede dejar de visitar el Convento de San Gabriel: un recinto cristiano, cuyo interior más bien se asemeja al de una mezquita, y que se encuentra justo en el centro del poblado de San Andrés Cholula.

A apenas veinte kilómetros de la ciudad de Puebla, Cholula es un destino místico en el que se respira el sabor de los siglos. Como en tiempos remotos, la gente de los barrios de Cholula se sigue dedicando a la agricultura, a la fabricación de artesanías y al comercio. Así es que, después de todo, las cosas no han cambiado demasiado. Y aunque hoy la ciudad se encuentre salpicada de iglesias cristianas, debajo de la superficie, se esconden los secretos de los antiguos habitantes. Mucho trabajo queda por hacer, pues Cholula, definitivamente, es un paraíso para los arqueólogos. También para el resto del mundo.

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